
La Zarpa Roja contra la amenaza de los hombres lagarto
© Patxi Larrabe
Imagen: Tia Irhazi
Bast, la Zarpa Roja, emergió entre chisporroteos del portal temporal empuñando su Luger. Su mono de color caqui presentaba los signos evidentes de una pelea que había transcurrido hace ya muchos millones de años. Atrás había dejado un laboratorio secreto en algún lugar de la Selva Negra alemana, con un par de científicos y un puñado de soldados del káiser inconscientes.
Una criatura enorme, de más de dos metros de altura, soltó un rugido y se abalanzó sobre ella. Era un ser de pesadilla, mitad humano mitad reptil. Su piel era fría y escamosa y un cuerno curvo adornaba su frente. Su poderosa boca estaba infestada de desgarradores dientes diminutos. Con gracia felina, Bast esquivó al hombre- lagarto y le propinó un culatazo en la nuca.
- ¡Alto ahí, en el nombre del káiser! - gritó un científico de bata blanca apuntándole con una pistola.