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Ataque exterior



Ataque exterior
© Bia Namaran
Imagen: Reflejo Creative


La epidemia se extendió rápidamente. Aún así fue una fortuna que la nave alienígena se estrellara en un sitio como Australia, porque de esa forma se pudo aislar la amenaza.

La nave parecía una especie de carguero automático, que trasladaba una peligrosa carga proveniente de a saber qué remoto lugar en el universo. Pronto comenzó la hecatombe, las personas comenzaron a enfermar perdiendo sus recuerdos, su facultades mentales. Su personalidad. Coincidiendo con esos acontecimientos, se empezaron a ver enjambres de extraños seres alados, parecidos a enormes avispas, sobre los núcleos habitados. No tardó en descubrirse que ambas cosas tenían relación, y que eran parásitos, parásitos mentales que atacaban a los humanos precisamente porque sus mentes eran las más "sabrosas" para ellos, al ser más complejas. No tardaron en comenzar a crecer en número y a convertirse en una plaga, dejando ciudades enteras de poblaciones humanas de zombies. Sydney fue la primera en caer, a la que le siguieran luego núcleos más pequeños.

El test



El test
© J. G. Chamorro
Imagen de portada: Reflejo Creative




Se quedó mirando la esfera plateada de su Rolex Milgauss, mientras la segundera avanzaba casi de manera continuada, a intervalos de 181,81 milisegundos periódicos. Sin lugar a dudas, era un reloj que, de manera razonable, no podía permitirse. Sin embargo, cuando la marca ginebresa decidió detener su producción, se le presentó la oportunidad de comprarlo a buen precio.

De alguna forma, este embelesamiento le centraba en sus pensamientos, la estilizada aguja en suave movimiento circular (antes que decidieran ponerle una en forma de rayo), era como si separase sus ideas.

Quedaba muy lejano aquel año 1952 en el que el EDSAC (Electronic Delay Storage Automatic Calculator) consiguió partidas perfectas al Tres en Raya, venciendo sin miramientos a los contrincantes humanos. Contaba con 3.000 válvulas que ocupaban una habitación de 5mx4m al completo, y absorbían energía al ritmo de 12 kW/h. Sin lugar a dudas, aquello estaba más que superado desde hacía décadas. Un simple Altair 8800 de 1972, que gozaba del honor de ser el primer ordenador doméstico, ya excedía la capacidad de proceso del EDSAC en un factor de más de 400.

Parecía que el logro de EDSAC, iba a cambiar el mundo, las personas dejaríamos de jugar al Tres en Raya, al considerarlo un juego trivial. Por supuesto, esto no ocurrió jamás, del mismo modo que los niños siguen imaginando una Luna formada por queso, y los enamorados ven en ella su halo romántico y sobrenatural, que nada tiene que ver con el satélito que pisó Neil Armstrong en 1969.

Mi profesora de matemáticas. "La bruja"



Mi profesora de matemáticas. "La bruja"
© A. Bial le Métayer
Imagen: Reflejo Creative


"Tú nunca llegarás a nada", "tú nunca serás nada en la vida". Siempre había crecido con esa cantinela. Y fue así cómo llegué al instituto porque, tras haber salido del colegio y haber descubierto que, en efecto, sin estudios no era nada (y poca alternativa me quedaba si quería salir adelante), decidí volver a clases.

El mayor problema es que nunca había sido buena en matemáticas. No hablo de que fuese "medianamente buena", de que medio arrastrando sacase la asignatura adelante, sino de que realmente odiaba los números. Tampoco es que no supiera sumar dos mas dos, no es eso, pero sí es cierto que no sabía ni dividir.

Durante mi etapa escolar más o menos lo pude "ocultar", o mejor dicho, "esquivar". Suspendía matemáticas, pero con una asignatura pendiente me pasaban de curso igual. En otras ocasiones hacía recuperación, y en los exámenes tras el verano generalmente los profes eran más "laxos". Pero pocas veces los hice. Mis padres me preguntaban si quería hacer recuperación, y por supuesto yo les decía que no. ¿Qué niña, si se le pregunta si quiere estudiar y pasar un examen a finales de verano, o irse a jugar al parque, responde "estudiar"? Pues eso.

Amistad de sangre



Amistad de sangre (saga Erius, el Inquisidor)
© Fenix Hebron
Portada: Reflejo Creative


Sinopsis
Cuando traicionas a una amiga, puedes perder su amistad para siempre. Pero cuando esa amiga es además una vampira, puedes desatar una tormenta de consecuencias imprevisibles.

El inquisidor Erius se verá en medio de una traición, entre viejas leyendas, mitos que no son tan mitos, y luchas cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Viejos libros que mejor no abrir, lugares en los que mejor no entrar, y preguntas que mejor no hacer.

Y si encima pones contra ti al único cazavampiros que podría ayudarte, puede que acabes solo. Demasiado solo.

Pero ya sabes que a Erius no le asusta estar solo, ni la oscuridad.

Cuando la noche llega, dientes afilados y ojos sanguinarios acechan en cada esquina. Cualquier paso que des puede ser tu último paso en la tierra de los vivos.

Porque ellos son los "Verix Vampirae", la advertencia sigilosa que susurra entre las sombras, que sobresalta el corazón y hace correr a todo el mundo espantado. A todo el mundo, excepto a un inquisidor.