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Conectica y Zeptor: guerra de operadoras



Conectica y Zeptor: guerra de operadoras
© Bia Namaran

Primero fue Zeptor, ofreciendo tarifas planas y mensajes SMS y multimedia (MMS) ilimitados, a lo cual Conectica respondió con tarjetas prepago sin caducidad y con conexión de datos gratuita hasta dos gigabytes de datos. Esto no debió gustarle mucho a los responsables de Zeptor, que igualaron esa oferta e incluso la mejoraron elevando esa cantidad de tráfico hasta los tres gigas. Y ahora, Conectica ha dado otro paso más, yendo hasta sus terminales, los cuales tendrán renovación gratuita a los tres años, siempre y cuando el primero de esos terminales haya sido adquirido en propiedad bajo el operador del Grupo ASSI.

Es solo un síntoma de hacia dónde está yendo esta tecnología, con ofertas en donde se ve claramente la preponderancia de los grupos empresariales controlados por las hermanas Sjoberg, ante los cuales el resto de competidores no pueden más que quedarse mirando expectantes, ya que tanto ASSI como INSI se benefician de poder contar con satélites de comunicaciones propios, lo que les da una enorme ventaja ante la cual el resto de competidores no pueden responder.

"le Turbo"



"le Turbo"
© Bia Namaran
Imagen: Riccardo Bresciani



Era diecinueve de julio. En algún lugar de la costa de Saint-Tropez, Ingrid Sjoberg se encontraba tendida en una tumbona de plástico en la playa, aprovechando unos breves días de descanso que había decidido tomarse. Tomaba el sol luciendo un seductor bikini teal, que realzaba magníficamente su hermosa figura femenina. A su lado estaba su secretaria personal y una de las personas de su máxima confianza, una chica pelirroja casi de su misma edad llamada Annelie.

Ingrid elevó de su rostro unos centímetros sus amplias gafas de sol, y alargó su brazo hacia uno de los guardaespaldas que estaban sentados a prudente distancia. A los ojos de cualquiera ellos pasarían fácilmente como unos turistas más, sin embargo eran los encargados de la protección de una de las mismísimas hermanas Sjoberg.

CMN le toma el relevo a Tung



CMN le toma el relevo a Tung
© Bia Namaran


Crónica de nuestro redactor Leonardo Álvarez, de Avenue Car, desde Milán.

Durante la exposición del automóvil de Milán no se esperaban demasiadas novedades. Los periodistas desplazados se imaginaban algún anuncio de MM, alguna nueva versión, o una renovación de equipamiento. Pero la sorpresa saltó sin que nadie lo esperase: CMN, la legendaria firma italiana del grupo ASSI, había elegido su casa para hacer un anuncio que nadie se esperaba.

Ya por la mañana algo se fraguaba en el ambiente. Los periodistas recibimos un aviso alrededor de las diez de ese día, emplazándonos al stand de CMN donde a las 13 de la tarde se daría a conocer "un importante lanzamiento, una novedad a nivel mundial".

Mi sueño tiene dos letras: MM



Mi sueño tiene dos letras: MM
© Bia Namaran


De pequeño mi bien más preciado era mi colección de autos de juguete, en especial tenía un modelo, en negro, que me entusiasmaba: el MM Carbone. Por aquellos años, y durante casi toda mi infancia, mi salud era bastante delicada y las visitas al médico y a los hospitales eran constantes. De manera que me pasaba muchísimos días con aquel coche, que llevaba constantemente conmigo en mi bolsillo.

Los Carbone fueron los predecesores de los Mzero, dentro de la gama de los compactos de Mekanik Mekatronik, antes de que este fabricante innovara con sus series de motores, las X, H, G, E.... Mi favorito era el MM Carbone TR, aunque todos me gustaban: el GT, el D, el TDi, el TDi-c... Apenas tendría unos ocho años cuando acompañaba a mi abuelo al parque y, mientras él se sentaba en un banco a charlar con otros señores, yo me quedaba apoyado en una barandilla que rodeaba el borde del parque. Mi abuelo me animaba a que fuera a jugar a la zona de los columpios, pero pronto dejó de hacerlo porque intuyó qué era lo que de verdad me gustaba: quedarme mirando, absorto, horas y horas, frente al taller de MM de mi barrio. Era un taller que tenía un pequeño concesionario al lado, con un gran ventanal en donde se exponían algunos MM (un par que cambiaban constantemente, ya que los vendían pronto porque había inmensas listas de espera, como ocurre ahora). Lo que me entusiasmaba de verdad era ver llegar y salir los MM, y cuando aparecía un nuevo modelo o que se veía pocas veces, era toda una fiesta para mí.

Yo soy una estrella del rock



Yo soy una estrella del rock
© Bia Namaran
Imagen: Thibault Trillet



Pasé por el pequeño parque y lo vi. Un señor de mediana edad, temblando, sentado en un banco de madera medio podrida, con la mirada perdida. Pasaba desapercibido para todo el mundo, no parecía existir para nadie. En su mirada estaba escrita la desesperación, y lo sabía muy bien porque yo había experimentado bastantes veces esa misma sensación en carne propia. Me acerqué y le pregunté qué le ocurría, mientras me sentaba a su lado. Me miró contrariado: que un extraño se interesase por él era algo nuevo. Le conté que yo había pasado muy malos momentos también, y al cuarto de hora de conversar, ya me estaba contando su tragedia: había tenido que hipotecar su casa para pagar una operación quirúrgica de su hijo, y ahora había perdido a su hijo y estaba a punto de quedarse sin casa.

No le pregunté si había acudido a los servicios sociales, o si alguien en su familia podía echarle una mano. Si estaba en esa situación era probablemente porque hasta ese punto ya lo había intentado todo. No era necesario preguntarle esas cosas. Además, yo no soy periodista.

Ataque exterior



Ataque exterior
© Bia Namaran
Imagen: Reflejo Creative


La epidemia se extendió rápidamente. Aún así fue una fortuna que la nave alienígena se estrellara en un sitio como Australia, porque de esa forma se pudo aislar la amenaza.

La nave parecía una especie de carguero automático, que trasladaba una peligrosa carga proveniente de a saber qué remoto lugar en el universo. Pronto comenzó la hecatombe, las personas comenzaron a enfermar perdiendo sus recuerdos, su facultades mentales. Su personalidad. Coincidiendo con esos acontecimientos, se empezaron a ver enjambres de extraños seres alados, parecidos a enormes avispas, sobre los núcleos habitados. No tardó en descubrirse que ambas cosas tenían relación, y que eran parásitos, parásitos mentales que atacaban a los humanos precisamente porque sus mentes eran las más "sabrosas" para ellos, al ser más complejas. No tardaron en comenzar a crecer en número y a convertirse en una plaga, dejando ciudades enteras de poblaciones humanas de zombies. Sydney fue la primera en caer, a la que le siguieran luego núcleos más pequeños.

¿Son caros los Casio?



¿Son caros los Casio? (saga "La hora de la hora")
© Bia Namaran




Noelia Casarrubia-. Muy buenas a todos, estamos aquí una vez más en el programa "La hora de la hora", y como es habitual nos acompaña Byron Smith, con el que vamos a compartir un rato de amena charla, centrados en el mundo de la relojería, y centrados en concreto, como bien sabéis, en el mundo de Casio.

Muy buenas, Byron.

Byron Smith-. Hola, muy buenas Noelia.

Noelia Casarrubia-. Vamos a tratar un tema hoy que es un poco controvertido, confiamos en que no molestemos a nadie, ni que nuestros oyentes se sientan alarmados tampoco. Vamos a hablar sobre los precios de los relojes de Casio. Porque de un tiempo a esta parte se dice que los relojes de Casio son muy caros.

La fábrica de juguetes



La fábrica de juguetes
© Bia Namaran

Dedicado al verdadero Nik y a todos los fabricantes de antaño y de hoy que con sus juguetes siguen llevando la ilusión a los más pequeños.

ProGAD era una firma de juguetes que había sido adquirida por el Grupo ASSI "in extremis", cuando prácticamente todos la daban por perdida y a punto de desaparecer, tras declararse en bancarrota, acumulando años de pérdidas. Con el ASSI Group llevaban más de tres años ascendiendo en beneficios, gracias a una política de relanzar sus productos más carismáticos y olvidados, y la incorporación al mercado de los videojuegos, con software y consolas para niños que producía la firma de electrónica Electrada, también propiedad del Grupo.

Sin embargo nadie se esperaba lo que ocurriría en las últimas fechas del año. Ya en verano, ProGAD había relanzado sus muñecos de plástico articulables, su propia interpretación de los Playmobil o de los Airgamboys, que en este caso se denominaban GADmoves. A su galaxia de temáticas de lo más diversas (espacio, granja, ciudad, profesiones, aventuras...) se unía la incorporación de muñecos basados en películas, de la propia factoría de Foome Productions, productora cinematográfica del Grupo ASSI. De esta forma, había "náreas" o "yues" del filme "Las playas de Venus", robots del éxito en taquilla "Su robot y él", o de la saga de la serie Redundant, una serie de televisión que, ya por su sexta temporada, y con temática futurista y de clones, se emitía por la cadena de televisión VAV.

El test



El test
© J. G. Chamorro
Imagen de portada: Reflejo Creative




Se quedó mirando la esfera plateada de su Rolex Milgauss, mientras la segundera avanzaba casi de manera continuada, a intervalos de 181,81 milisegundos periódicos. Sin lugar a dudas, era un reloj que, de manera razonable, no podía permitirse. Sin embargo, cuando la marca ginebresa decidió detener su producción, se le presentó la oportunidad de comprarlo a buen precio.

De alguna forma, este embelesamiento le centraba en sus pensamientos, la estilizada aguja en suave movimiento circular (antes que decidieran ponerle una en forma de rayo), era como si separase sus ideas.

Quedaba muy lejano aquel año 1952 en el que el EDSAC (Electronic Delay Storage Automatic Calculator) consiguió partidas perfectas al Tres en Raya, venciendo sin miramientos a los contrincantes humanos. Contaba con 3.000 válvulas que ocupaban una habitación de 5mx4m al completo, y absorbían energía al ritmo de 12 kW/h. Sin lugar a dudas, aquello estaba más que superado desde hacía décadas. Un simple Altair 8800 de 1972, que gozaba del honor de ser el primer ordenador doméstico, ya excedía la capacidad de proceso del EDSAC en un factor de más de 400.

Parecía que el logro de EDSAC, iba a cambiar el mundo, las personas dejaríamos de jugar al Tres en Raya, al considerarlo un juego trivial. Por supuesto, esto no ocurrió jamás, del mismo modo que los niños siguen imaginando una Luna formada por queso, y los enamorados ven en ella su halo romántico y sobrenatural, que nada tiene que ver con el satélito que pisó Neil Armstrong en 1969.

El fantasma de la Navidad de Astrid Sjoberg



El fantasma de la Navidad de Astrid Sjoberg
© Bia Namaran

Un relato de Bia Namaran,
a partir de una adaptación del popular cuento de Charles Dickens.


En las oficinas centrales del ASSI Group, en Gotemburgo (Suecia), el ajetreo era constante. El enorme edificio, de moderno estilo, acristalado, albergaba la sede central del poderoso grupo multinacional de Astrid, la gemela de mechas rojas de las hermanas Sjoberg. A ella estaban destinadas las últimas plantas, de hecho el último piso lo utilizaba Astrid como vivienda en algunas épocas de intenso trabajo. Y las últimas semanas de diciembre eran, desde luego, de mucho estrés.

La enorme oficina de Astrid estaba presidida por un escritorio de estilo victoriano, hecho de roble. Aunque antes de acceder a ella había que transitar por un largo pasillo, al principio del cual estaba situado el despacho de Kajsa, la secretaria personal de Astrid.

El Imperio. Relatos Cortos 4. Jerhoj: Lugansk, Ucrania



Jerhoj, la layenda: Lugansk, Ucrania (saga El Imperio. Relatos Cortos 4. Jerhoj.)
© Bia Namaran


A Ivanov Jerhoj tenían que ir a buscarlo cada mañana a la iglesia. Desde la muerte de su esposa se pasaba cada jornada, ya desde bien temprano, en el mausoleo familiar cercano al templo religioso y, a continuación, acudía a misa de ocho. No faltaba ni un día, y para él ese ritual, esa costumbre, era mucho más importante que seguir los negocios de su famosa firma de motocicletas rusas, Jerhoj.

La marca Jerhoj había sido uno de los muchos proyectos de su padre, con mucha inventiva y ganas, mas con poco capital. Pero el impulso definitivo se lo había dado Ivanov, junto con su esposa, ambos enamorados del mundo de las motos, y que decidieron transmitir esa pasión al resto del mundo.

Señor William


Señor William (saga El Imperio. Relatos Cortos 4. Jerhoj)
© Bia Namaran


SEÑOR WILLIAM



Mariusz Pawlowska, de Radio Lugansk en Ucrania, continuaba siguiendo la información y la actualidad en torno a Jerhoj, la mítica marca ucraniana que estaba abandonada a su suerte, pero con las esperanzas de renacer de nuevo. Durante varios días Pawlowska, presentador del programa "El día en Ucrania", buscó incesantemente poder entablar conversaciones con algunos de los protagonistas de la operación de adquisición de Jerhoj, tras haber podido tener la opinión de las Administraciones Públicas de Ucrania. Finalmente consiguió que su noticiero de la tarde tuviera a una persona muy importante en directo. Leamos con atención la transcripción de aquella conversación.

Mariusz Pawlowska-. Muy buenas tardes, estimados oyentes. En esta sección de actualidad de las noticias de la tarde, en RCDZ Radio, el programa "El día en Ucrania", tenemos a un invitado muy especial, que tengo que reconocer que nos ha costado bastante que accediera a esta entrevista, pero al menos él ha tenido la gentileza de atendernos, porque tras el intento que hicimos hace unos días de que alguien del INSI Group, alguien con autoridad, no los portavoces del INSI Group, que siempre más o menos dicen lo mismo y no explican nada, sino alguien con autoridad que nos pudiera dar alguna información sobre el estado de las negociaciones actuales en torno a Jerhoj, pero bueno, no ha podido ser, de hecho ni siquiera la presidenta de adquisiciones del INSI Group quiso que le grabásemos una entrevista. Hoy, en directo, sí tenemos a otra parte, podríamos decir una de las partes que más solemos mencionar, pero que no suele aparecer, por lo tanto agradecerle esta deferencia que ha tenido con nosotros, con Radio Lugansk. Nos referimos ni más ni menos que a William Ciré, que es el representante, uno de los abogados representantes, de los inversores, de las firmas de inversiones que están detrás de esos mismos inversionistas, valga la redundancia, los cuales son los que tienen derechos sobre la marca Jerhoj.

Muy buenas tardes, señor Ciré, y lo primero muchas gracias por atendernos, y atender la llamada de RCDZ Radio aquí, en Lugansk.

William Ciré-. Hola, buenas tardes. Para nosotros, para los inversionistas a los que represento, es un placer estar aquí y poder conversar con ustedes.

El día en Ucrania



El día en Ucrania. Saga "El Imperio".
© Bia Namaran


Dentro del programa de actualidad de Radio Lugansk, "El día en Ucrania", el presentador Mariusz Pawlowska, que había hecho la entrevista también al presidente de la asociación de amigos de Jerhoj (el "Club de Usuarios y Seguidores de Jerhoj"), decidió intentar hablar con la Directora de Operaciones Estratégicas y Adquisiciones del INSI Group, Hilda Kruisheer. Lo que quería conseguir Mariusz Pawlowska era poder entrevistarla en directo en la radio, o bien grabar la entrevista para su posterior difusión. Para ello contactó por teléfono con la Oficina de Prensa del Departamento de Adquisiciones del INSI Group, y éstos le notificaron una hora en la cual la directora podría atender su llamada, aunque sin entrar en directo, para conversar unos minutos con ella. Así que el día siguiente, a las diez de la mañana, volvieron a contactar con ella y finalmente atendió al locutor de Radio Lugansk de RCDZ, Mariusz Pawlowska.

Mariusz Pawlowska-. Buenos días, señorita Kruisheer; lo primero agradecerle que nos haya reservado unos minutos.

Hilda Kruisheer-. Buenos días.

La auténticamente humana



La auténticamente humana
© Bia Namaran


Capítulo 1

La sala de conferencias estaba ocupada por apenas veinte personas, pero en el exterior del edificio las medidas de seguridad eran notables. Los trabajadores de Biotenk no habían visto muchas veces un despliegue similar. Es cierto que la sala acogía una misteriosa reunión de hombres de negocios, algunos de los cuales eran mecenas millonarios que dedicaban bastantes millones a causas filantrópicas, pero no parecía tener razón ni sentido su presencia: era una conferencia de biotecnología.

O eso les habían dicho.

Dejaron sus coches y sus guardaespaldas por el exterior, y fueron reunidos en el hall hasta la sala. Allí, les sirvieron un refresco mientras esperaban. Por fin, apareció un hombre largirucho, de perilla desdibujada y calvicie incipiente, con gafas cuadradas que parecían a punto de caerle en todo momento. Era el doctor Karl. Bioingeniero jefe de Biotenk. O sea, el responsable de todo.

Se fue hacia el centro de la sala y una señora, con un moño encaracolado rubio, pequeña y regordeta, le acompañó. En una placa de su solapa podía leerse: "doctora Heidred Hans". O "HH", como la llamaban algunos de sus compañeros. Se sentó en un taburete, a cierta distancia de Karl que, de pie, se mantuvo en el centro de la parte frontal de la sala, junto a un proyector. Pidió silencio:

- ¡Señores! Hace trece años les reuní aquí. Les pedí dinero para un estudio del genoma humano, un complejo estudio de ADN. Sus fundaciones, algunos a título particular, tuvieron la gentileza de apoyarnos con su dinero para levantar esta compañía, Biotenk. Todo eso lo hicieron sin apenas información, solo fiándose de mi palabra.

"Aunque inicialmente fueron muchos cientos los interesados, al final solo quedaron... ¿Cuantos? ¿Tres? ¿Cuatro?... Ustedes, con su generosidad, me demostraron que el mundo de la ciencia no les es ajeno, que aún confiaban en nuestros recursos y en nuestras capacidades. Hace trece años todos me hicieron la misma pregunta: '¿Qué es lo que vais a hacer? ¿En qué vamos a invertir nuestro dinero?'. Les dije que haría esto con o sin ustedes, pero con ustedes sería más rápido y fácil. Sólo cuatro de ustedes se quedaron a mi lado. Uno de ustedes" -Karl miró hacia uno de los presentes- "gracias, señor Smith. Uno de ustedes especialmente me apoyó incondicionalmente. Me dijo que mi reputación era suficiente aval como para financiar mi empresa".

El hombre carraspeó. Los invitados le miraban, expectantes.

"Bien. Es hora de que les cuente a dónde se fue su dinero, y qué es lo que hemos conseguido".

Un paseo por tu antiguo barrio



Un paseo por tu antiguo barrio
© Bia Namaran


Llamé a Astrid, y no me resultó extraño que saltase su buzón de voz. Le dejé un mensaje:
- Astrid, soy Phonix. Llámame en cuanto te sea posible.

Habían pasado casi dos horas cuando me devolvió la llamada. Le dije:
- Vas a venir Madrid esta semana, lo he visto en la agenda de prensa...

- Sí, parto esta misma noche. Antes me acercaré a La Rochelle...

- ¿Me acerco a Madrid y te recojo? Tengo una grabación de un vídeo en León, así te enseño mi antiguo barrio.

- Me encantaría...

- ¡Guay!

- Pero puedo ir yo a León directamente desde Madrid, ¿para qué vas a bajar?

- Porque así te llevo a mi lado durante el trayecto.

- ¿Con ese destartalado MM Mzero-x?

- Le he puesto ruedas nuevas...

- ¡Menudo cambio! Me vas a obligar a pedir que dejen de fabricarlo solo para impedirte que encuentres piezas de repuesto.

El precio de la amistad



El precio de la amistad (saga No te escapas de la Inquisición)
© Bia Namaran



Sinopsis
Bernard es un joven y modélico seminarista. Procedente de una pobre familia campesina, su ideal es formarse como sacerdote para servir mejor a los demás. Sus días transcurren con aparente normalidad entre los ratos de estudio y oración. Sin embargo, cuando la policía le detiene con un coche robado, todo su mundo se viene abajo, y la reputación del caritativo y servicial muchacho se hace añicos.

A pesar de los interrogatorios llevados a cabo en los calabozos de la comisaría, y de la asistencia del abogado del arzobispado, el chico no suelta prenda. Ante el precipicio más abrupto, abocado a la cárcel, y ante el mayor desafío de toda su vida, solo tiene una petición que hacerle al obispo: "¡Avisen a Erius!".

El investigador de la Santa Inquisición deberá ahora desvelar qué ha ocurrido, y por qué importante razón el seminarista ha puesto en riesgo todos sus sueños y su futuro.

Trepidante relato de acción en donde, desde la primera hasta la última página, nos sentiremos envueltos en una vorágine de acontecimientos ante los cuales Erius deberá poner en juego toda su pericia. El hábil inquisidor deberá probar sin dudas la inocencia del muchacho, y no menos importante también: darle una segunda oportunidad.


Perdición y fracaso de un poeta



Perdición y fracaso de un poeta
© Bia Namaran


Subí hasta una de las últimas plantas del edificio de Foome TV en Ginebra, y accedí a un amplísimo salón. Sentada al lado de unos ventanales mirando hacia el exterior se encontraba Astrid Sjoberg, sola, en un rincón del fondo. Sonreí y la saludé con mi mano, mientras hacía un movimiento gracioso. Ella me miró y ni se inmutó, volvió a dirigir su mirada a la noche helvética.

Comencé a recoger los restos de comida de la fiesta en varias bandejas, y llevaba un rato haciéndolo cuando, con voz pausada, me comentó Astrid:

- No has venido...

- No he podido. - Respondí.

- Mentiroso.

Me eché a reír:

- ¿Para qué? ¿Me habrías dejado bailar contigo?

- Pues tal vez... -Dijo, mientras se miraba las largas uñas de sus dedos. Sonreí:

- Ya, y luego salimos en la prensa: "Astrid Sjoberg y Phonix: noviazgo inminente", y te enfadas y tienen que soportarte durante semanas el mal humor.

- Me soportan igualmente. - Musitó.

Me detuve y dejé de recoger comida:

- Bueno, podemos bailar ahora...

- Tarde. -Dijo, rotunda.

- Siempre llego tarde a todo, es el sino de mi vida. -Dije, continuando con mi tarea.

- Ya te estás autocompadeciendo. - Comentó Astrid, y añadió-. ¿A dónde llevas todo eso?

- Para compartir con algunos sin techo...

Astrid se echó a reír:
- ¿Sin techo en Suiza?

- ¿Acaso crees que en Suiza no hay pobres?

- Estés loco...

La miré, haciéndole un gesto de afirmación. Entonces se puso en pie:

- Te ayudo.

- Ok. -Asentí.