Con mi prejubilación me compré a Bogg, el Ogro-sapiens (Serie Héroe o Bestia Nº2)
© Javier Sermanz Agradecimientos Bogg Tragacuervos es un personaje de Sogad, del Blog La Espada de Sogad, de temática Warhammer, mundo que ha inspirado mi imaginación.
En cuanto leí su trasfondo supe que allí había madera para una buena historia. Gracias a su generosidad he podido desarrollar esta novela corta, la cual se la dedico.
Sogad ha construido un blog muy completo e interesante, con otros personajes, reseñas de libros, tutoriales, maquetas y ha escrito multitud de relatos.
Podéis descubrir más de él aquí: http://sogad.blogspot.es Introducción Nos hallamos en un futuro inmediato, digitalizado. Internet es nuestro segundo medio. La tecnología en el terreno de los videojuegos ha desarrollado algo rayano a la hechicería, una avanzada consola de realidad virtual llamada Virtual Kit. Los programadores de la multinacional Media Games han recreado con un software prodigioso, el mundo de guerra de su popular juego de rol Héroe o Bestia, y lo han subido a un plano de realidad virtual en Internet, donde los hombres y bestias de Nueva Pangea juegan su propia partida por la supremacía.
A dicho plano lo han llamado HOB y han tendido un puente entre los dos mundos por el que se accede mediante una maquina llamada Virtual Kit. Se trata de un Hardware especifico de dos componentes; una consola terminal de simulación de realidad virtual, dotada de Módem interno, para innumerables jugadores On-Line, que los conecta, desde cualquier sitio, al plano de juego a través del ojo, mediante un destello lanzado desde el reproductor virtual, el cual es albergado en el seno de la carcasa y se coloca ante la vista al modo de unas gafas. La interacción neuronal colectiva se consigue mediante una conexión aérea del dispositivo con el servidor de Media Games, que los provee de realidad virtual.
El entorno y la interfaz del personaje deseado, Hombre o Bestia, se configuran desde cualquier dispositivo exterior y después se cargan por aire en la consola. Una vez presionado el botón de salto, la mente es transportada al cuerpo del personaje deseado en el plano virtual, simulado por el ordenador central del servidor, mientras su cuerpo se queda en un estado parecido al sueño.
El jugador deja de tener consciencia de que está en La Tierra y siente y actúa en todo como el personaje programado para HOB, sin recuerdos del otro yo, hasta que vuelve de nuevo al plano terrenal; es como cambiar de cuerpo de un parpadeo. La experiencia adquirida de las sucesivas reanimaciones en HOB queda impresa en nuestro recuerdo del mismo modo que lo haría en la realidad.
El Juego de Guerra Virtual de Héroe o Bestia se ha convertido en un fenómeno de masas por todo el mundo. Han surgido adeptos fervientes, que se refieren a la consola, con abnegación reverencial, como El Medallón Sagrado de Theos. Le atribuyen poderes divinos, dicen que contiene, encerrado en el Cristal Opaco de su corazón, una chispa de energía del dios y que su destello te confiere la vida en el mundo virtualizado de HOB.
En su contra se han alzado feroces detractores que lo consideran maldito. Creen que los saltos generan graves perturbaciones mentales y defienden que en cada viaje se arrastra algo de allí que altera el alma y el pensamiento irremisiblemente. Algunos incluso aseguran que los de Media Games son una secta tecnológica cuyo fin es el de esclavizar a toda la humanidad mediante ese juego.
La venta y el alquiler del Virtual Kit lo han centralizado en atrayentes salones franquiciados, llenos de luz y de color, que reclaman al viandante a modo de puerta dimensional entre los dos mundos. Su dominio en Internet ofrece la carga y el salto, trasfondos y personajes para recrear, y un foro, con absolutamente todo lo que acontece alrededor del juego, tanto aquí, como en HOB, además de toda la información necesaria para desenvolverse allí.
Su blog con las experiencias de los jugadores está arrasando en la Red, obteniendo records de visitantes sin precedentes. Lo han llamado El Libro de Hob. Estos son los asombrosos relatos que han colgado algunos de aquellos primeros guerreros virtuales que tuvieron el arrojo de internarse en ese mundo y volvieron para contarlo...
Con mi prejubilación me compré a Bogg, el Ogro-sapiens Libro de Hob Entrada del 29.05.1377, Era de la Bestia:
En el primer salto fui un ogro. -¡Vamos abuelo, más rápido! ¡Venga, que nos vamos a quedar sin sitio!
Y ahí estaba yo, plantado en medio del paso de cebra, mientras mis dos nietos tironeaban con energía de mí hacia el otro extremo de la calzada.
La franquicia Héroe o Bestia había abierto un enorme y luminoso salón de juego virtual en el centro y allí me arrastraban mis impacientes chicos, presos de esa fiebre colectiva por jugar que había invadido a todo el mundo.
Yo había oído algo en los informativos de la 37 sobre esas nuevas Consolas Terminal de simulación virtual que Héroe o Bestia de Media Games había patentado en exclusiva para todos sus jugadores virtualizados; un modelo portentoso y revolucionario que dejaba a sus antecesores en la prehistoria tecnológica; pero no tomé en demasiada consideración las alabanzas con que la ensalzaban. Para mí, ir allí a jugar con una consola, por muy sofisticada que fuera, no representaba nada diferente a ir a uno de aquellos viejos salones de videojuegos a los que tan aficionado era de joven.
Sonreí para adentro al recordar en destellos fugaces que había sido un habilidoso jugador de la Play en mis tiempos.