Aquí podrás leer novelas pulp (libros de bolsillo) de los más diversos autores, totalmente gratis y online. Si lo prefieres, también puedes imprimirlas, o descargarlas en formato pdf.
Todos los textos se publican con el permiso de sus autores. Si quieres compartir tu novela corta o tu relato, envíanos un e-mail a nuestra dirección de contacto (esrevistas@gmail.com).
Nota: Ten en cuenta que antes de la publicación, el texto ha de estar corregido y contar con una mínima calidad.
Aviso: Los textos e imágenes pertenecen a sus respectivos autores y/o a los poseedores de los derechos de copyright, y no pueden ser reproducidos sin su consentimiento expreso.
Mostrando las entradas para la consulta erius ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta erius ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

Protector inesperado



Protector inesperado (saga "Erius, el inquisidor")
© Fenix Hebron
Imagen: Meryl Katys



PROTECTOR INESPERADO


El Director y Delegado para España de la Santa Inquisición, Oliver Scott, me llamó de nuevo al teléfono móvil. Ya le había dicho que no estaba en disposición de aceptar un nuevo caso, que no me encontraba con fuerzas, con ánimos y, sobre todo, con salud. Llevaba tres días en cama, desde que había llegado de Moscú; tras entregarle a Erradikade las cenizas de Errasae, el mundo pesaba como una losa sobre mí.

No tenía fuerzas ni para mover un dedo, solo quería llorar, y pasaba el día musitando jaculatorias entre mis labios. Por mí, y también por ella.

Era un sábado cuando llamaron a la puerta de la casucha de la parroquia donde vivía. Por supuesto no me apetecía abrir, ya se irían. Pero no se fueron.

Mi teléfono móvil de nuevo, martilleándome los oídos. Lo cogí:

- ¡Erius! - Se escuchó al otro lado -. Soy el reverendo Ruiz, abre.

- ¿¡Estás a la puerta!?

- Sí. Abre.

Amistad de sangre



Amistad de sangre (saga Erius, el Inquisidor)
© Fenix Hebron
Portada: Reflejo Creative


Sinopsis
Cuando traicionas a una amiga, puedes perder su amistad para siempre. Pero cuando esa amiga es además una vampira, puedes desatar una tormenta de consecuencias imprevisibles.

El inquisidor Erius se verá en medio de una traición, entre viejas leyendas, mitos que no son tan mitos, y luchas cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Viejos libros que mejor no abrir, lugares en los que mejor no entrar, y preguntas que mejor no hacer.

Y si encima pones contra ti al único cazavampiros que podría ayudarte, puede que acabes solo. Demasiado solo.

Pero ya sabes que a Erius no le asusta estar solo, ni la oscuridad.

Cuando la noche llega, dientes afilados y ojos sanguinarios acechan en cada esquina. Cualquier paso que des puede ser tu último paso en la tierra de los vivos.

Porque ellos son los "Verix Vampirae", la advertencia sigilosa que susurra entre las sombras, que sobresalta el corazón y hace correr a todo el mundo espantado. A todo el mundo, excepto a un inquisidor.

Un deseo que cumplir



Un deseo que cumplir (Saga "Erius, el inquisidor")
© Fenix Hebron
Imagen de portada: Kinkate
Diseño de portada: Reflejo Creative



Dedicatoria del autor
Con cariño, reconocimiento y profunda admiración, dedicado a Felisa Sánchez Ramírez (Beatriz de Olay), que partió a la casa del Señor hace pocos meses.


Un deseo que cumplir


No me gustan los autobuses de línea ni el avión. No me agrada viajar en transporte público si no conduzco yo. Pero si tengo que hacerlo, prefiero entonces viajar en tren. Aunque a veces no queda más remedio, como en aquella ocasión.

Acababa de acudir a las exequias de un obispo desde la catedral, y regresaba en autobús. En cualquier otro momento habría hecho el trayecto en coche, pero mi Alfa lo tenía un reverendo de una localidad cercana. Su humilde Renault estaba esperando una reparación en el taller, y necesitaba un automóvil para desplazarse por las aldeas realizando los distintos servicios litúrgicos que un sacerdote rural tiene que hacer. No podía recorrer las distancias entre un pueblo y otro en autobús, simplemente porque no existían líneas, o porque no era factible ni productivo. Así que le dejé mientras tanto mi viejo Alfa Romeo Giulia.

El precio de la amistad



El precio de la amistad (saga No te escapas de la Inquisición)
© Bia Namaran



Sinopsis
Bernard es un joven y modélico seminarista. Procedente de una pobre familia campesina, su ideal es formarse como sacerdote para servir mejor a los demás. Sus días transcurren con aparente normalidad entre los ratos de estudio y oración. Sin embargo, cuando la policía le detiene con un coche robado, todo su mundo se viene abajo, y la reputación del caritativo y servicial muchacho se hace añicos.

A pesar de los interrogatorios llevados a cabo en los calabozos de la comisaría, y de la asistencia del abogado del arzobispado, el chico no suelta prenda. Ante el precipicio más abrupto, abocado a la cárcel, y ante el mayor desafío de toda su vida, solo tiene una petición que hacerle al obispo: "¡Avisen a Erius!".

El investigador de la Santa Inquisición deberá ahora desvelar qué ha ocurrido, y por qué importante razón el seminarista ha puesto en riesgo todos sus sueños y su futuro.

Trepidante relato de acción en donde, desde la primera hasta la última página, nos sentiremos envueltos en una vorágine de acontecimientos ante los cuales Erius deberá poner en juego toda su pericia. El hábil inquisidor deberá probar sin dudas la inocencia del muchacho, y no menos importante también: darle una segunda oportunidad.


Una vieja amiga



Una vieja amiga (saga Erius el Inquisidor)
© Fenix Hebron




UNA VIEJA AMIGA


Eran casi las cinco de la madrugada cuando el Audi S5 Coupé apareció en la explanada, ante el cementerio. De él salió una agotada Noctae, llevando un minivestido rosa de lentejuelas, con unos zapatos rojos de alto tacón. Simuló una sonrisa al verme esperándola, apoyado en la parte delantera de mi Alfa.

Cogió un pequeño bolsito negro, y entró en el cementerio. La seguí, diciéndola:

- Llevo desde las dos de la madrugada esperándote...

Arrastrando la voz, con tono lánguido, dijo:

- Cariño, deberías saber, tú más que nadie, que los vampiros no madrugamos...

Sonreí la ocurrencia. Arrastró la pesada puerta de piedra, y tras ella entré yo. Descendió por la escalinata hacia la pequeña sala, y más que acostarse se tiró tal cual en el ataúd:

- ¡Estoy echa puré! - Exclamó.

Me apoyé en el ataúd, cruzando mis brazos:

- Estaba pensando que podríamos hacer algún viaje juntos...