
Misión cumplida
© Sergio L. Doncel Núñez
Imagen: Teguh Sugi
"Si una historia de guerra parece moral, no la creáis" (Tim O' Brian)
No cabe duda de que la guerra es una excelente coyuntura para matar a alguien. Incluso a uno de tu propio bando. Así lo entendía el soldado William Ray, cuyos ojos, enrojecidos por el humo, permanecían clavados en la espalda de su capitán.
Agarró con fuerza el fusil. Estaba esperando una oportunidad que no llegaba. Una explosión le obligó a desviar la atención y volver a fijarse en los enemigos que disparaban sobre ellos.
El pueblo controlado por el enemigo había amanecido con una lluvia de proyectiles de mortero. Acto seguido, el ambiente se llenó del tableteo de las ametralladoras y el rugido de los cañones. Tras muchas dilaciones, había comenzado el tan preparado asalto. El capitán Thadeus Snider encabezaba la primera oleada, compuesta por veinte hombres y respaldada por morteros y piezas de artillería de bajo calibre. Debía romper la línea defensiva exterior del pueblo mediante una acción rápida y violenta.